Prácticamente estamos en marzo y eso significa que los días alargan, las temperaturas van subiendo y con ellas, la naturaleza comienza a despertar del frío. Las plantas comienzan a florecer y aparecen unos seres imprescindibles pero indeseados en los hogares: los insectos.
Moscas, mosquitos, hormigas y cucarachas comienzan a dejarse ver tanto en el exterior como intentando entrar o directamente dentro de nuestras casas. Si bien es cierto que en la sección de droguería hay una larga lista de productos más o menos eficaces para mantener los insectos a raya en casa y evitar un plaga, la realidad es que existen soluciones más baratas y naturales y al mismo tiempo efectivas.
Poner laurel al lado de la puerta es una buena idea
Sin ir más lejos, con algo tan común y corriente como unas hojas de laurel, habitual en las cocinas por sus cualidades como planta aromática, podrás ahuyentarlos. Y sí, funciona hasta con las temidas cucarachas. Además trae un efecto colateral de lo más interesante: también sirve como ambientador.
La explicación del uso del laurel como ahuyentador de bichos tiene su explicación en su composición. Cuenta con eugenol y otros aceites esenciales cuyo olor (agradable para el grueso de la especie humana) resulta molesto para los insectos sin necesidad de aplicar productos químicos.
Y su aplicación también es sencilla: prepara algunas hojas de laurel y colócalas detrás de las puertas y ventanas que comunican con el exterior o por las que te consta que entran los insectos. Lo mismo puedes hacer también con zonas como rejillas de ventilación que conecten con el exterior.
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Portada | Foto de Marek Kupiec en Pexels
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